Abrázame que el tiempo pasa y ese no se detiene..

Recibimos más información de la que nuestra memoria interna puede procesar. Llegaría a conclusiones mucho más importantes si tuviera tiempo de asimilar todo lo que se me presenta. Quizá podría contribuir al acervo cultural del mundo y torturarme menos, porque he sido programada con el chip del sobre análisis. Apenas carburo lo que ocurrió hace mil setecientos años.. ¿cómo entender lo que mis oídos acaban de escuchar?

Frente a la casa había un jardín,  creí que esa pelusa verde solo existía en las películas. Mis veranos, como en El club de las niñeras o Stand by me se vivían en un suburbio norteamericano. La pelusa verde, el aire acondicionado, la alfombra y el portón eléctrico le hicieron creer a mi mente de niña que aquello era lo más cercano a la opulencia. Paseábamos por la ciudad buscando yardsales y Jack in the box donde comprar malteadas. En el automóvil alguna estación chicana pero de preferencia Juan Gabriel, cuando la cinta tocaba Amor Eterno era  ritual subir el volumen… Su esposo murió casi al mismo tiempo que mi mamá se divorció y así fue como dos mejores amigas de la juventud encontraron un lugar común en su nuevo estado civil.

De aquellas semanas enteras me quedan muchas cosas, como mis horas escuchando pláticas serias de adultos o el aprender que en un lugar tan horrible como un MALL los sueños pueden volverse realidad. ¿Cómo adivinar que  esas horas gastadas en contarle a la gente lo que haría en el momento que lo conociera se transformarían en realidad? Juanga, la estrella de su vida, y ella en una misma fotografía. Una fotografía en la que aparece completamente petrificada e inexpresiva. Aun para la gente extrovertida hay situaciones que van mas allá de sus habilidades sociales…

Juan Gabriel está muerto, aquella casa ya no existe ni las pláticas de sobremesa ni nada. El tiempo pasa y el nunca perdona

—-¿A dónde esta toda esa gente de la que ya no hablamos? ¿Cual viento arraso con su presencia y avivo las llamas que incineran su recuerdo? ¿A dónde… a dónde fueron? En alguna esquina seguramente nos esperan, en forma de recuerdo o ausencia están sentados contando historias con las que en otros tiempos nos endulzaron los oídos. Otras vidas que transcurren en paralelo a la mía, y no logran sintonizarse.. como una estación de radio cuando te alejas de la ciudad, como una fotografía a la que el tiempo insiste en robarle los colores. A donde quiera que estén, espero que estén, que sean, que vivan, que encuentren a sus ídolos en la calle o una oferta del 70% más el 20% en toda la tienda, que tengan un cupón para una free soda y las letras de una canción de Juan Gabriel reconfortando el alma.—

Adios 2016.

Te lo digo tarde.. como  me es costumbre.

 

 

 

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