Rapsodia del Monterrey de hace un millon de años

Candiles y Lamparas GAREL
Candiles y Lamparas GAREL

En cada ciudad llega un Melquiades, bueno desde la revolución industrial no es uno, sino muchos Melquiades. Hace un millón de años, treinta o cincuenta para ser más exactos, los Melquiades iban por las casas arrastrando artículos con un diablito: Bodegones con exorbitantes marcos de madera color dorados, mesas de mármol con patas estilo rococó, el trinchador, la cómoda, el taburete y otros muebles que aun hoy usamos pero bajo otros nombres. También traían consigo lo ultimo de los utensilios de cocina, las puertas cantina, llas figuritas del quijote y sancho, las lámparas, los abrigos y las colchas san marcos. Y es así como en las casas de los abuelos encontramos una serie repetida de estilos: Desde la colonia Talleres, Moderna, Hidalgo, Obispado, Indepe, Brisas hasta Miravalle y Fuentes donde viven los abuelos más acaudalados.

Puesto que su éxito es considerable, los Melquiades se han multiplicado de forma exacerbada ocasionando que el patrón de decoración interior que unificaba los hogares regiomontanos se diluya. Los Melquiades han evolucionado y se han convertido en vendedores en catalogo, ya no arrastran el diablo sino un portafolio donde guardan todas esas hojas luminosas que prometen solucionar los problemas funcionales y estéticos de la vida diaria en el hogar.

Los tratados de libre comercio y el despertar de China en la economía mundial ocasionaron el genocidio de los Melquiades originales. De aquel “exterminio cultural” quedan unos cuantos sobrevivientes que se refugiaron silenciosos en sus bases de acción. La semana pasada encontré uno, buscando por toda la ciudad unas lámparas. Todos sus proveedores han cerrado las plantas y todos los artículos que el tiene en exhibición son los mismos que la gente decide retirar para dar paso a estilos mas modernos. Espera terminar con el inventario de un grupo de productos que pertenecen a una generación que ya no esta interesada en renovar espacios.

En su tienda todo me recuerda las casas de las maestras que compraban joyería a mi mamá (otra Melquiades original) me recuerda el candil que colgaba en la sala de casa de mi abuela, me recuerda un Monterrey que ya no existe donde la tela de Guipiur era lo más exclusivo y tu nombre colgando de una pulsera Cartier era lo más fantástico, un Monterrey que ya no existe y que no debe existir porque así es la historia de la humanidad una incansable e interminable lucha por tocar el futuro, sea lo que sea que eso signifique.

(Y sin embargo cuando una ventana al pasado se abre no tienes mayor opción que disfrutar el viaje)

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Pintado hace aproximadamente 30 años
Pintado hace aproximadamente 30 años

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