Clementina Tortis.

Hoy leí este fragmento de “El viejo y el mar” y me acorde de mi difunta tortuga… la extraño tanto..¿Porque extraño una tortuga? Este es uno de los sentimientos mas raros que he experimentado en mi vida. Me hace falta mi tortuga con la que planeaba envejecer.

No sentía ningún misticismo acerca de las tortugas, aunque había navegado
muchos años en barcos tortugueros. Les tenía lástima; lástima sentía hasta de los
grandes «baúles», que eran tan largos como el bote y pesaban una tonelada.     Por lo general,    la gente no tiene piedad de las tortugas porque el corazón de una tortuga sigue
latiendo varias horas después que han sido muertas. Pero el viejo pensó: «También yo
tengo un corazón así, y mis pies y mis manos son como los suyos.» Se comía sus
blancos huevos para darse fuerza. Los comía todo el mes de mayo para estar fuerte en
septiembre y salir en busca de los peces verdaderamente grandes.

Ernest Hemingway – El Viejo y el Mar.

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