Mi entrada numero 100.

In absentia

Esta es la historia que nadie supo sobre Liosha Gólubev quien  era un joven campesino de la región costera de Letonia. A sus escasos 13 años era conocido por todo el pueblo pues dominaba 10 lenguas diferentes que se hablaban en la Europa del este, lo cual resultaba bastante conveniente para los patrañeros de aquella zona pues facilitaba sus tratos entre personas que venían de no se donde a buscar una oportunidad para salir en algún barco pesquero y escapar de la suerte soviética… y viceversa, recibían barcos cargados de algunos inconformes del sistema capitalista que pretendían  llegar a la ilusión de los cuentos soviéticos sobre casas y comida para todos.

Asi que las facilidades de Liosha Gólubev resultaban bastante convenientes en un pueblo como el que les platico. De este niño podemos decir que era un joven sencillo: cambiaba sus favores por rollo para el baño, pasta dental o algún jabón perfumado.. comenzó a aprender idiomas a la edad de 8 cuando el pueblo gano  fama de ser ´el principio del arcoiris´ y gente de todo el este comenzó a llegar de manera discreta buscando alguien que hablara albanés, ruso, checo, polaco, alemán, etc. y Liosha siempre tuvo un sexto sentido para  identificarlos y  darse a entender con ellos hasta que de pronto ya hablaba su lengua como si en ese país hubiese nacido.

Una tarde mientras jugaban en la plaza (plaza que años mas tarde mirando la tierra desde lejos maldeciría en los mismo 10 idiomas que hablaba) un hombre de la KGB se lo  llevo para interrogarlo, pues comenzaban a sospechar de aquel pueblo como nido de desertores. “Con los niños no funcionan los golpes eso solo los calla, pero si te resisten no tendré otra opción que darte una paliza”  la respuesta de Liosha fue en un Macedonio perfecto que dejo impactado a aquel hombre quien pensaba que había aprendido a disimular su acento con el Letón tan fluido que hablaba.

Aquel hombre continuo su investigación pero mando un telegrama a Moscú diciendo que había encontrado alguien digno de entrar a la cátedra de lenguas del profesor Gory Rudnev. Aqui empezó la historia de este pobre huérfano que fue a la universidad a la edad de 13. Alla en Moscu se dieron cuenta que su inteligencia para los idiomas era solo una parte de su maravilloso coeficiente y fue instruido desde edad temprana en las áreas menos incomprendidas de la física y el espacio.

Para sus 20 años con el cerebro lleno de Yakóv Perelmán, Iliá Frank y Mijaíl Lomonósov llego al Cosmódromo de Kapustin Yar para realizar una misión ultra secreta de espionaje. En 1988 su cohete despego y se esperaría que durante 5 años se mantuviera en órbita con él como único tripulante. La misión era difícil  pero un joven (ahora ambicioso) como Liosha no tenia nada que perder a cambio de ganar la gloria entre los soviéticos.

El 4 de Septiembre de 1999 un grupo de niños en Baltimore vieron pasar un cometa, los jóvenes metafísicos  hablaron de un contacto extraterrestre y los periódicos de aquella localidad lo publicaron como una más de las cosas extrañas que presenta el cielo nocturno.

Cuando los científicos de la Nasa llegaron al lugar que la CIA había aislado, reportaron que la masa de fierros quemados y retorcidos no eran mas que los restos de un satélite espía ruso que había estado en órbita por aproximadamente 10 años, que efectivamente había alguien que lo tripulaba hasta la fecha, que no tenia un canal moderno de contacto auditivo con la tierra, que contenía miles de capsulas de alimento suficientes como para acabar con el hambre en África, que el tripulante se llamaba Liosha Gólubev y según registros su tumba ya había sido cabada en el oeste de Letonia por un científico trastornado apodado Ezlyk, que había caído ahí porque las coordenadas de su punto de espionaje era la NSA (A unos cuantos kilómetros de distancia) y que muy probablemente formaba parte de las decenas de proyectos espaciales ultra secretos que habían sido olvidado durante la disolución de la URSS en 1991.

Yo estaba encargado de escribir sobre  los diarios que habían sobrevivido. Inicie mi reporte diciendo que los datos que ahí se encontraban eran verdaderamente peligrosos para la seguridad nacional pero me había enfrentado al problema de que después de 1991 todo se encontraba escrito en Leton y por lo tanto tendría que encontrar un experto en aquel idioma. Mientras tanto la ultima frase que traduje del ruso era:

“Ahora estos datos no tienen mayor valor, son tan inútiles como el dominio de 10 idiomas mientras flotas solo en el espacio espiando un país que no es tuyo ”

Cuando obtuve la traducción de las casi 4,000 paginas escritas en Letón aprendí todas estas cosas que les dije sobre Liosha Gólubev y algunas cuantas más que no me atrevo a contar. Lei canciones (es mas parecía que las escuchaba con su propia voz), sentimientos, poemas, cuentos que él escribió, cartas de amor para una joven llamada Sveta Záitsev a quien no pude localizar llevándome a creer que quizá había sido un invento de su imaginación, había también mensajes de locura escritos con tanta salud mental que quede horrorizado con la idea de ser olvidado. Se me volvió una obsesión su vida no vivida y pase algunos años en terapia hablando sobre el hasta que la psicologa de mi departamento decreto que no era apto para seguir con mi trabajo en la CIA  y termine siendo reubicado a una localidad de Kentucky a donde vamos a parar todos los ex agentes cuya vida sigue siendo controlada por el gobierno.  Y aquí estoy ahora… solo, escribiendo todo lo que recuerdo de aquellos diarios.

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